Archivos Mensuales: marzo 2014

Las historias de la pacificación

Estándar

_DSC7006

Fue una idea que se me ocurrió en Madrid, leyendo los periódicos de Brasil por Internet. Corría el año 2012 y yo no me podía creer que estuviesen pacificando las favelas de Rio de Janeiro. Me parecía una impresa imposible. Tenía que verlo con mis propios ojos.

Fue así que, casi sin quererlo, fui pergeñando un proyecto de fotografía participativa que se me hacía tan ambicioso como complicado. Mi idea era simple: siempre oía hablar de las favelas a políticos, periodistas, intelectuales, ciudadanos de las zonas nobles de la ciudad… pero ellos, los moradores, ¿qué tendrían que decir sobre ese proceso de pacificación? ¿Cómo estaría cambiando su vida?

_DSC4832

Con esa premisa, me puse a buscar cámaras con el fin de entregarlas a voluntarios que quisiesen contar su historia. Una tienda de Barcelona, Casanova Foto, me las prestó aún sin conocerme. Un detalle que no voy a olvidar.
Durante meses fui preparando el proyecto, al mismo tiempo que los directivos de Telemadrid ultimaban los detalles de nuestro ERE.
https://vimeo.com/76429987

A los pocos días de ser despedida, me marché a Rio de Janeiro para llevar a cabo mi plan: contar el día a día en algunas favelas pacificadas a través de las fotos de sus moradores.
No tenía ni contactos, ni fondos, ni desde luego la certeza de que el famoso ‘proyecto’ pudiese convertirse en algo concreto y tangible.

_DSC4833

Ya en Rio se me ocurrió otra idea: vivir dentro de la favela. Me pareció lógico.
No podía contar la realidad de las favelas, aunque fuese a través de la mirada fotográfica de los moradores, sin conocer de cerca cómo es la cotidianidad en una favela pacificada.

Recurrí a Camilo Coelho, un periodista carioca al que conocí a través de Instagram por un blog que él estaba escribiendo sobre la pacificación. Fue mi primer ángel de la guarda. Él me puso en contacto con Gilson ‘Fumaça’, el hombre que me ayudaría a hacer realidad mi idea.
http://historiasdelapacificacion.com/2013/02/28/otro-angel-llamado-gilson/

P1080565

Gilson es guía turístico en Santa Marta, la primera favela pacificada en 2008. Pero es mucho más que eso. Es un personaje carismático, con una vida muy agitada a su espalda, que ha sabido reinventarse y que tiene un increíble don de gentes. Gilson me informó de que no había casas para alquilar en la favela. Tras mi insistencia, accedió a dejarme su cuarto y fue así como empecé a vivir en Santa Marta.
Fue mi segundo ángel.

Al mismo tiempo entré en contacto con el Fotoclube do Alemão, una iniciativa sin ánimo de lucro que pretende fomentar el amor a la fotografía en el Complexo do Alemão, pacificado en 2010. La colaboración desinteresada de Dhani Borges y Bruno Itan fue crucial para el éxito del proyecto.
http://historiasdelapacificacion.com/2013/03/11/el-fotoclube-do-alemao/

_DSC6272

Poco a poco fui llevando a cabo mi programa, con el apoyo de moradores que se involucraron aún sin saber en qué desembocaría aquello.
Al mismo tiempo, iba registrando lo que veía en las favelas pacificadas en un blog que terminaría dando nombre a la exposición.
http://historiasdelapacificacion.com/

De vuelta a Madrid, entré en contacto con la Embajada de Brasil, la Fundación Cultural Hispano-Brasileña y la Casa do Brasil para intentar convertir aquel trabajo en una expo. No sé cómo lo conseguí, el caso es otro ángel se cruzó en mi camino: Rafael López de Andújar, el director de la Fundación Cultural Hispano-Brasileña.

expo

Fueron meses de muchas reuniones y de mucho trabajo, pero al final el 18 de diciembre de 2013 logramos inaugurar en la Casa de América de Madrid ‘Historias de la Pacificación’, la exposición sobre el proyecto de fotografía participativa que recogía la opinión de los verdaderos protagonistas de este delicado proceso histórico.
http://www.casamerica.es/exposiciones/historias-de-la-pacificacion-en-brasil

expo2

Pero hubo mucho más que eso. Gracias a implicación de la Fundación, la Embajada y la Casa do Brasil, conseguimos invitar a Madrid a Gilson, de Santa Marta, y a Alexandre, uno de los miembros del Fotoclube do del Alemão, para que hablasen en vivo y en directo de lo que ha supuesto la pacificación en sus vidas.

expo 4

Fueron unos días maravillosos e intensos, que documenté en una página de Facebook.
https://www.facebook.com/pages/Historias-de-la-pacificaci%C3%B3n/395611897240351?ref=hl

Hicimos un programa en directo de una hora para ‘Hora América’, de Radio Nacional de España, y otro para el servicio exterior de RNE, con mi amiga Estela Viana.
http://www.casamerica.es/exposiciones/hora-america-historias-de-la-pacificacion-en-brasil

expo6

También organizamos unos encuentros con los alumnos de portugués de la Casa de Brasil, gracias a la labor de mi ex profesora y amiga Gláucia Grohs.

casa brasil 2

Las charlas fueron muy emotivas. Gilson y Alexandre abrieron sus corazones y contaron su difícil infancia a los alumnos madrileños, que escuchaban emocionados y boquiabiertos las historias de estos chicos. Hubo mucha intimidad, cercanía, fue mágico, literalmente.

casa brasil

Para mí lo más bonito ha sido movilizar una masa crítica de personas interesadas en conocer en qué consiste la pacificación más allá de los titulares amarillos de los periódicos. También me llenó de orgullo el haber creado un puente entre Brasil y España, dos países que amo profundamente.

image

Por eso hoy estoy muy triste. Ha sido otro día de enfrentamientos entre la Policía, los moradores del  Complexo do Alemão y un grupo de narcotraficante armados. Lo cuento en el blog que empecé el año pasado en Rio y que acabo de retomar.
http://historiasdelapacificacion.com/2014/03/12/guerra-en-el-alemao/

Foto: Bruno Itan

Foto: Bruno Itan

La pacificación de las favelas de Rio me tiene ocupada desde hace dos años. Volví a Madrid básicamente para dar salida a este proyecto, porque necesitaba que tuviese vida más allá de un blog. Ver estas escenas de guerrilla urbana me llena de preocupación, al mismo tiempo que, por alguna extraña razón, me hace recordar que vivo dividida entre tres mundos: Brasil, España y mi querida Italia.

Echo de menos las historias de la pacificación porque una parte de mí teme que la guerra vuelva a las calles de Rio de Janeiro. Y eso sería una pena inmensa para tantas personas que han construido una vida diferente en las favelas de esta ciudad maravillosa.

Anuncios

Los de Nophoto

Estándar
Foto: Eduardo Nave

Foto: Eduardo Nave

Les conocí en un curso de Edición de libros de fotografía en Blank Paper. A los tres Juanes (Millás, Valbuena y Santos) y a Eduardo Nave.
http://www.nophoto.org/

Miento, a Valbuena le había entrevistado para Madrid Directo cuando inauguró la exposición ‘Nosotros’ en la Casa Árabe de Madrid, pero tardé semanas en reconstruir de qué conocía a aquel chico que se pasaba la clase alisándose el pelo. Mi cabeza es un gran agujero negro. Años de intensa actividad reporteril han mermado mi memoria.

013_5-ENS-NO0172-0

Foto: Eduardo Nave

El caso era de traca: cuatro miembros de uno de los principales colectivos de fotografía de España en un curso organizado por la escuela fundada por el otro gran colectivo de fotógrafos. Para mí cojonudo: había más profesores que alumnos en clase.
Fueron meses muy amenos en los que aprendí muchos de todos ellos. Poco a poco empezamos a conocernos, a coincidir en eventos, después vinieron las largas horas de coche juntos para ir a algún festival y al final oye, uno se hace amigo.

Foto: Eduardo Nave

Foto: Eduardo Nave

En el último año he compartido muchas cosas con algunos de los de Nophoto y esta relación in crescendo ha culminado con una propuesta, justo antes de marcharme a Rio de Janeiro. Eduardo Nave me ofreció escribir el texto del primer número de Dúo, una nueva publicación que ellos mismos definen de esta forma: “Seducidos por la estética y las posibilidades expresivas de un soporte editorial precario -el papel prensa-, cuatro fotógrafos de NOPHOTO en colaboración con el estudio Underbau seremos de tanto en tanto editores de un nuevo periódico. DÚO es una publicación monotemática de aparición imprevisible que explora y reivindica el formato reportaje desarrollado entre un escritor y un fotógrafo. El martes presentaremos el número #01”.

Foto: Eduardo Nave

Foto: Eduardo Nave

El martes es mañana y yo no podré estar en la presentación, lo cual agudiza mi tendencia a la nostalgia.

Dúo es una publicación que homenajea el décimo aniversario del 11-M.
Para decir toda la verdad, no me venía exactamente bien encarar el reto de escribir algo original sobre un tema tan manido, justo en el medio de una mudanza transoceánica. Pero no me lo pensé ni dos minutos. El 11-M es una de aquella obsesiones personales que me acompañan desde hace una década.
Me gustaría subrayar que los chicos me han dejado totalmente libre de escribir un texto de unos 25.000 caracteres (que han terminado siendo 27.000), un lujo asiático para un periodista.

Foto: Eduardo Nave

Foto: Eduardo Nave

Dúo sólo se podrá leer en papel. Es una publicación hecha a la vieja manera y no estará en Internet.
Me permito la licencia de publicar en este blog el inicio del reportaje, sólo para despertar la curiosidad de aquellos que no suelen moverse en los círculos fotográficos. Para que salgan a buscar Dúo.

“Madrid, 11 de marzo de 2004, 7:00 de la mañana.

Zahira Obaya, una joven gaditana de 21 años, se apresura para coger el tren de Cercanías en la estación de Entrevías. Se lanza por el andén y lo pilla por los pelos. No quiere llegar tarde a la tienda de ropa en la que trabaja. Todavía le toca hacer trasbordo en Atocha.

En otro punto de la ciudad, en la calle Juan José Martínez Seco, el fotógrafo Pablo Torres se entretiene hablando con Loli, la quiosquera de toda la vida, mientras compra el periódico. Y charla que charla, acaba perdiendo el tren.

Como todas las mañanas, Carmen Alcolado, auxiliar de enfermería, se sube al tren en la estación de Vicálvaro. Se dirige al hospital de Alcorcón. Ese día hay mucha gente en el andén. Llega justa de tiempo y se mete como puede en el primer vagón. Pero Carmen es una mujer de costumbres fijas; por eso pasa al segundo vagón y se queda cerca de la tercera puerta, en su lugar habitual.

Victor Muntean, un médico moldavo que apenas habla español, sube al tren en Atocha. Su destino es Alcobendas, donde cuida de un anciano al que acaban de operar del corazón. Lleva apenas tres meses en España. Vino para reunirse con su esposa, que se busca la vida en la capital española desde hace cuatro años. El cuarto vagón está petado y opta por el segundo. Una decisión aparentemente sin importancia.

Esther de León se levanta para llevar a su hijo al colegio, en Móstoles. Está embarazada de su segunda hija, Ainhoa. Lo que todavía no sabe es que Ainhoa tiene prisa por nacer y que va a adelantarse un mes y pico. Pero eso sucederá un poco más tarde, a las 10:30 de la mañana.

Faltan unos minutos para que se produzca el fatal desenlace que cambiará la vida de estas personas y unirá sus destinos para siempre.

Zahira y Carmen están a punto de entrar en la estación de Atocha, donde Victor ya sube a otro tren. Pablo, en tanto, viaja en un tercer convoy que va detrás del de Zahira y Carmen.

A las 7:37, una explosión revienta el sexto vagón del Cercanías procedente de Alcalá de Henares al que Victor ha subido en Atocha. Un minuto después, explotan otras dos bombas en el mismo tren.

Dos minutos después, a las 7:39, explotan otras cuatro bombas en el tren de Zahira y Carmen, detenido fuera de la estación, a 500 metros de su acceso, a la altura de la calle Téllez”.